Creerán que estoy loco. Pero cuando miro a una mujer que me gusta, sea en la calle, en el trabajo, en un bus, en el metro, o en una reunión, me fijo qué tipo de calzado usa para contemplar sus pies. Tarea dura en invierno. Afortunadamente la primavera y el verano me permiten dar ese lujo. La mujer que me acompaña desde hace un tiempo, aparte de ser una morocha muy bonita de cara, tiene unos hermosos pies. Cuando la conocí en una reunión durante una tarde de verano, miré sus sandalias doradas y me encontré con unos dedos bellísimos bronceados y pintados de rojo. Sucumbí. Ella lo sabe.Anoche en la cama, me los mostró y sus uñas estaban pintadas delicadamente de acrílico. Me encanta masajearlos y besarlos. Estoy loco? quizás. Muy por el contrario, Me han sucedido situaciones muy graciosas. He conocido mujeres muy lindas de cara pero con pies horribles. No solamente me refiero a si están limpios o con lasuñas pintadas.Hablo de sus formas y contornos, de sus tamaños. Si veo pies mal terminados, con uñas o falanges largas ymal estado, ya sé que esa relación no prosperará. Detesto cuando una mujer con pies feos usa un calzado de taco alto. Rechazo una mujer con pies decididamente espantososcuando usa sandalias y la veochancleteando y le noto la planta de los pies llena de mugre. Acaso ellas no advierten esos detalles? Si tenés unos pies horribles, pues tratá de cubrirlos. Aunque hay excepciones. La mujer con la quehe estado casado y es la madre de mi hijo, tiene unos pies horrendos... Se vé que en esa época no le daba tanta importancia al tema. Los descubrí una noche, pero ya era tarde.Ya nos habíamos prometidoamor eterno y etc etc y no había marcha atrás. Felizmente, con el tiempo nació mi hermoso hijo, con unos pies grandes y bellos. Felizmente, con el tiempo me separé de la madre de mi hijo. Y felizmenteme olvidé para siempre de sus pies.
Como tantas mañanas de mi vida, venia yo sentado y muy apretujado en el asiento largo del subte. Todo la población del mundo parecía encontarse allí. Entendés de qué hablo. En la parada de una estación que no recuerdo, subió ella. Castaña rubia, anteojos, ojos claros, cuerpo menudo, vestida con remera oscura, cartera,un jean gastado y sandalias. Nos miramos. No sé cómo nuestras miradas se encontraron en medio de la multitud. Mi intención era que se parara delante de mí. No tuve la fortuna. Siguió buscando un espacio cómodo en el vagón y se instaló detrás. En medio de tantas cabezas pude seguir mirándola. Imaginen la situación. Yo sentado, levantando la cabeza en busca de la de ella. Pasaron los minutos hasta que sucedió el milagro. Nuestros ojos se encontraron nuevamente. Pero en un momento fue imposible seguir mirándonos. Cuando llegó el turno de mi parada la busqué. Estaba ahí, en medio de todos, pero no me registró. Comencé a caminar lentamente por el andén. Sabía que ella vendría detrás. Aminoré la marcha. Me dije: aquí sucede el milagro. Pero los milagros los esperamos pero nunca llegan. O llegan cuando no los esperamos. En un segundo pasó delante de mí y prosiguó su marcha como si nada. No giró su cabeza ni por un segundo. Ya era una causa perdida. Subimos por la escalera mecánica. Una vez en la calle prosiguió con su paso. Era tan hermosa vista desde atrás. Yo la seguía porque casualmente caminábamos hacia la misma dirección. Era el único hombre que la miraba. Giró en la misma esquina que yo. Pasó por delante de mi edificio. Llegó hasta la esquina y se perdió. Antes de entrar en la cafetería me quedé mirándola. Nunca se enterará de todo lo quedespertó en mí. Nunca sabrá querecuerdo una y otra vez su hermoso rostro.Ni que cada vez que el subte detiene su marcha, miro a la gente que entra esperando encontrarla.Principio y final de unromance que nunca nació.
Sucedió hace instantes. Primero me envió un email preguntándome si me encontraba solo en mi oficina. Pues si, claro, le respondí. Luego me preguntó si yo quería que ella subiera a visitarme. Desde luego, le dije.Mientras terminaba la lectura de un periódico escuché sus pasos sobre el piso del salón. No, no era la señora que describe Clítoris. Erauna mujer de 28 años que trabaja seis pisos más abajo y que cada tanto acude a besarme. Por qué? Porque sí. Encendí el aire acondicionado, apagué mi cigarro y se sentó sobre mis rodillas cual gata. El reloj del ordenador marcaba las 17,50. Le desabotoné la camisa y florecieron sus inmensos pechos blancos. Nuestras lenguas se reencontraron luego de un mes aproximadamente. Sonaba el teléfono. Mi secretaria-asistente ya había partido. Seguíamos besándonos. Sonó mi móvil. Miré el número: no era urgente. Cuando me quise acordarme encontré con el pantalón del trajearrugado entre mis piernas y ella arrodillada sobre la alfombra. Su lengua viva recorrió el tronco de mi pene. Se lopuso entero en la boca y succionó. Entonces yo recordé que tenía una reunión a las 18,30. Me avisarían de Recepción cuando llegaran las visitas.Ella adivinó mi apuro, se tragó el semen en15 minutos, sacó un pañuelo de papel de su cartera, se limpió la comisura de los labios y me dijo "hasta mañana".
Lo bueno de la vida es esto. Uno puede escribir acerca de la tumba de su madre, y al rato contar una fellatio express. Y como no tengo un amigo a mano para contárselo, lo escribo aqui.
Ahora sepan disculpar, pero son casi las 18,30 y estoy presto a recibir a mi entrevistado con la mejor de mis sonrisas.
Hace unos días atrás me quedé trabajando hasta tarde en mi oficina. Era una noche de invierno y la gente de vigilancia ya había realizado su habitual recorrida de última hora.
Cerca de las 9 de la noche me asomé al amplio salón al que da la puerta de mi oficina y ví auna persona vestida de uniforme celeste y blanco que caminaba por un pasillo. Al no reconocerlo, me acerqué hasta el corredor pero ya no estaba. No sé por qué, pero el hecho me resultó extraño. Llamé a la gente de seguridad y les pregunté acerca de dicha persona. Asombrados me dijeron que no había nadie en los pisos altos y que ellos ya habían hecho su pasada nocturna. Cuando les describíla figura, quedaron atónitos. Uno de ellos me preguntó de qué color era el uniforme. Le respondí que ví muy claramente que era celeste con vivos blancos. Se quedaron en silencio. Hasta que uno de los vigiladores me llamó a un costado y medijo: "Tuviste la suerte de ver elfantasmade una persona de seguridad que trabajaba aquí hace años y se descerrajó un tiro en la cabeza, en el interiorde uno los baños". me quedé estupefacto. "El personal de la anterior empresa de vigilancia utilizaba uniformes de ese color. Mirá el mío". Efectivamente, la persona quecon absoluta tranquilidad me hablaba, vestía uniforme de color azul oscuro.
Tiempo después, un compañero de trabajo terminaba sus tareas alrededor de las 6 de la tarde. Estaba solo en todo el piso. Sintió que dos veces le golpeaban la puerta de vidrio. Se asomó y no vio a nadie. Volvió a sentarse, y a los minutos nuevamente el ruido en la puerta. Acudió de inmediato, miró el salón y nada. Acto seguido salió de su oficina y bajó rápidamente por las escaleras.
Hoy, pero a las 10 de la mañana de este martes, el hecho volvió a ocurrir. la diferencia es que solamente estábamos mi compañero y yo en el piso y cuando mi amigo escuchó los golpes en la puerta vino a mi oficina pensando que era yo quien le hacía una broma. Pues nada de esto.
Tomamos nuestro café y por más que lo intentamos, no pudimos y no podemosencontrar ninguna respuesta al asunto.
Definitivamente el fantasma del salón en las sombras, nos merodea.
Ayer fue un domingo soleado. Una vezque llevé a mi pequeño hijo a la casa de mi ex, recordé lo que tenía pendiente de hacer: una visita al cementerio para tratar con el cuidadorla confección de la tumba para mi madre, que descansabajo tierra hace 3 meses. Fue una agradable conversación bajo el sol con quién removerá la tierra y acaso cuidadosamente, tratará de no hundir con la punta oxidada de la pala, la tapa del ataúd que salió $ 2.000.
Se trata en definitiva de una cosa que hay que hacer. Al cabo de 3 meses, uno debe definir con la gente del camposanto qué tipo de decoración quiere para la tumba de su ser querido. Pues bien, entre gotas de sudor que nos caían a ambos merced al calor del mediodía, acordamos colocar un rectángulo de pasto con una cruz de granito y una chapa de bronce. Junto a la cruzvan colocados dos recipientes para las flores. Y también "puede ir uno en los pies", según palabras del cuidador. No pude menos que sonreir. El precio total es de $ 950. Estoy seguro de que mi madre discutiría el preciohasta lograr un 15% off.
Regresé a mi casa, que era la casa de mis padres, y me quedé sentado en uno de los sillones, fumando en silencio. Muchas veces mi madre se asomaba desde su cuarto y me preguntaba qué estaba haciendo en ese rincón, hundido en mis pensamientos. Como siempre fuí un tipo melancólico ya estaba acostumbrado a verme así, no obstante siempre me preguntaba lo mismo.
Qué es la muerte? me pregunté. La muerte es la ausencia absoluta.Es el no ver nunca más a quién te ha traído a este mundo, te ha educado y alimentado, a quién te ha hecho felíz y a quién te ha protegido ycobijado durante las noches frías. La muerte es no ver más a mi madre deambular por la casa yescucharla tararear una hermosa canción italiana, que su madre le cantaba cuando niña.
Bajo ese montón de tierra amontonada y bajo esa cruz de madera barata se encuentra el cuerpo de mi madre, que dejó este mundo a los 84 años y su frase predilecta era "hacé lo que quieras y sé felíz"
Que en paz descanse.
Alguno de Uds (si es que alguien lee esto) sabrá de qué hablo: Uno era un joven despreocupado y vivía esperando la nueva revista de rock con novedades y por supuesto los últimos discos que llegaban de EEUU y Europa. Pues bien, para mi representaba un inmenso placer el hecho de acercarme a las disquerías que estaban sobre Avenida Cabildo y comprar vinilos. Ya el hecho de venirse con un "importado" bajo el brazo era toda una hazaña. Pero recuerdo la escena. Sábado a la tarde, preparaba un café, me metía en mi cuarto tapizado con láminas de músicos, y entonces comenzaba el acto de magia:abrir el envoltorio que contenía al disco importado y cautivarse con su perfume. Qué delicia. Aún lo percibo. Parece que estuviera frente a mí. Como esas miradas femeninas que nunca queremos que partan. El vinilo comenzaba a girar, brillante como una noche hermosa, y en ese momento, en ese preciso momento entre el sabor del café y del cigarrillo uno sentía que estaba viviendo una tarde perfecta.
El primer simple que me compré fue "Twist y Gritos" de los Beatles. Tenía yo entonces 11 años y acudí a la disquería del barrio con unos billetes que había guardado desde hacía tiempo. En mi hogar había un tocadiscos Winco que utilizaba mi hermana mayor. Como muchos sabrán, la púa que utilizaba este artefacto era muy gruesa y con el tiempo terminaba rayando los vinilos. A veces, cuando saltaba la púa, uno tenía que poner sobre el brazo que la sostenía una moneda de $ 1 y así el surco se leía mejor.
Durante el año 1980adquirí un equipo de audio Kenwood que traía bandeja con púa de diamante, un deck y el amplificador. Para ese entonces, en Argentina, uno tenía la posibilidad de comprar los discos importados e iba suplantado a los de edición nacional con tapas de muy baja calidad.
Con el tiempo me fuí convirtiendo en melómano. Mi lista de grupos favoritos no es tan extensa pero sigue estando encabezada por los Beatles. Los que siguen son Clapton, JJ Cale, BB King, Albert King, Hendrix, Steppenwolf, Creedence, Zeppelin, Purple, Yes, Floyd, King Crimson, E.L.& Palmer, Focus,Zappa, Génesis, Supertramp, Queen, y muchas bandasque no recuerdo en este momento. Confieso que nunca me gustaron los Stones. Pero no por esa inventada rivalidad con los Beatles. Para nada. Sucede que nunca me ha llegado su estilo y por más que he insistido, nunca pude sucumbir a su música.
Desde hace años he ampliado mis gustos. Entonces pueden encontrar en mi casa discos de Dream Theater, Transatlantic, Eels y Fun Lovin' Criminals.
Releo lo que acabo de escribir y pregunto : ¿a quién puede importarle todo esto?
La flojedad de los músculos. El despegar de la mente. La primera pitada al porro. Tan placentera como el primer instante de la penetración a la mujer. El estirarse en la cama o en el sillón conla música de Transatlantic de fondo. Sí, es como navegar. Recorrer territorios que nos elevan y nos despojan de la cosa diaria y a veces tan real. Contemplar los fantasmas que forman los rayos de sol que invaden elliving. Jugar con sus formas. Y entregarse deliberadamente a eso que llamamos misterio.